Permiso para regresar Capitulo II

Aunque todos estaban despiertos, nadie se atrevía a mover ni un músculo.

Después de tanto silencio, todos nos habíamos acostumbrado a oír únicamente el sonido que producimos al andar, pero después de preguntarnos quién hacía crujir las hojas, el terror se apoderó de cada uno de nosotros.

 

Aún era oscuro, pero comenzaba a aclararse poco a poco, por lo que vimos aves entrar por el agujero superior de esta estructura. Bajaban por allí hasta otra estructura que no habíamos notado. Una estructura como una casa, derruida por el paso del tiempo, pero firme, como si recibiera alguna clase de mantenimiento por alguien.

Cada una, al ritmo de alternarse por cada costado de la casa, iban entrando por unas entradas, que tal vez sean de ventilación.

Una vez que terminaron de entrar una , más grande que las demás, se posó en lo alto del techo y nos miró fijamente. El silencio retomo su reinado y la curiosidad empezó a sobreponerse ante el miedo. Con la claridad que dominaba entre las sombras de los árboles, notamos que había una entrada, que de algún modo se había abierto sin que nos diéramos cuenta. Para mi infortunio, por ser el encargado del grupo, me tocó llevar la delantera y entrar. Movido por la curiosidad, el miedo se hizo a un lado y entramos.

Básicamente, era un refugio destartalado, sin más cosas que un mesa en ruinas, unos discos de un material duro y resquebrajado que creemos son platos, ubicados en un lugar donde  aparentemente se preparaban los alimentos y una cama cubierta de una sábana blanca.

Lo llamativo de la cama es la blancura de sus sábanas, como si nuevamente, alguien las cambiará o al menos las lavara.

En la nave principal se nos enseñaba algo de historia. realmente no era mucha información la que nos daban, solo nos mostraban el significado de las cosas y diferentes formas de conocimiento. nunca nos explicaron cómo sucedieron los hechos ni cómo se desarrolló la tecnología, en especial, por que si vivíamos en la tierra, vagabamos por el universo sin rumbo aparente.

No podría decir que desconozco todo lo que hay en este refugio. Una cama, una mesa, un mesón, unos platos y otras cosas dispersas por todo el lugar, pero mis compañeros no están tan bien documentados.

Hemos sido clasificados según nuestras capacidades y al mando siempre está quien mejor asimile los conocimientos para guiar a aquellos cuyas capacidades no sirven de más que carne de cañón, aun asi, he aprendido a llevarme bien con ellos y me respetan, a diferencia de otros grupos que han tenido conflictos cuyo desenlace es más probable que simples accidentes o percances al llegar.

Mientras pensaba en estas cosas , las aves que habían entrado antes que nosotros se empezaron a posar donde más pudieron, no rodeandonos, si no rodeando la cama de sábanas blancas que tanto nos impresionó.

Una vez que todos tomaron su lugar, después de mirar un rato a la cama, nos miraron fijamente, con las mismas miradas de desconfianza que sentimos de alguna fuente desconocida al llegar a esta zona. Ante esto, todos dimos un paso atrás, atemorizados por tantas miradas acusadoras. ¿De que se nos acusa?, ¿Por que se nos acusa? ,¿Hemos cometido algún delito?

Ante esta situación, tratamos de huir, ofuscados por emociones nunca antes sentidas, pero la puerta estaba cerrada.

Por lo endeble de la estructura , lo normal sería pensar en derribarla, pero el miedo puede más que el razonamiento y mas con la figura que se ha posado ahora delante de nosotros.

 


Realmente no tengo claro que haré con esta obra, cuando la escribí pensaba en una secuela para otra que termine escribiendo posteriormente, la que por ahora es conocida como Crónicas del fin del antropoceno pero no pensaba en escribirla más allá de unas seis u ocho entregas de cuatrocientas palabras pero la idea de la recolonización de la tierra me atrae mucho, así que poco a poco fui vinculando con las sagas de las crónicas y el proyecto Galileo citado en las crónicas del fin del antropoceno.

Otro detalle que aparece después del abandono de estos fragmentos fue el diseño de unos seres, híbridos entre transhumanismo y exadaptación llamados “animas de la naturaleza” que si bien no los había pensado cuando escribí esto, si tenia una vaga idea que tenia que pulir.

Ahora veo que tiendo a llevarme un periodo de dos años para gestar mis ideas y probablemente me lleve unos años mas conglomerarlas todas en un solo libro, cuento, relato, pagina web, juego o lo que se me ocurra.

por ahora subire las partes faltantes, y seguiré pensando, creo que junto a Lietze, son un buen comienzo para el proyecto Focus, y la entrega seria algo parecido a One Shots como hacia en mis dias en Wattpad.

a la final, ¿ciencia ficcion, ciencia fantástica o ciencia ficcion psicoanalitica? no lo tengo claro, en un principio era escritor de surrealismo y filosofía, pero poco a poco he ido desarrollando mi visión del mundo.

Permiso para Regresar Parte I

Desde que llegamos todo ha sido hermoso, grandes paisajes, frondosa vegetación y ruidosa fauna invisible, a pesar de esto, se sentía como si miradas de desconfianza nos apuñalaran por la espalda, dándonos la sensación de no ser bienvenidos. Sin más, un repentino silencio asentó este sentimiento mientras exploramos los alrededores.

Encontramos un lago, donde calmamos nuestra sed. Un agua tan cristalina y abundante era un tesoro que no se había visto en generaciones, pero el inquietante silencio apenas era perturbado por el murmullo del agua al moverse por el viento en la orilla.

Explorando un poco mas llegamos a un pequeño jardín frutal, tan aromático como nunca soñamos. Solo sabíamos de estas plantas debido a los aparatos que traíamos con nosotros.

Jamás nos imaginariamos que un lugar asi podria existir, ni nos preguntamos esto, debido justamente a que no sabiamos que esto podria existir.

Circulaba la leyenda entre los jóvenes, que la primera generación tenía secretos sobre paraísos como estos, pero jamás los dieron a conocer. Algunos de los que preguntaron, narraban expresiones sombrías en sus interlocutores, con una mezcla de nostalgia y arrepentimiento, aun así, no consiguieron nada de informacion.

Pasaron muchas generaciones escribiendo historias y poemas relacionados con un pasado fantasmal del que nadie sabe nada, nadie escribió , ni nadie podrá indagar.

Luego de saciar nuestra hambre con tantos frutos como pudimos comer, algunos miembros del grupo comenzaron a llorar.

— ¿Que es este extraño sentimiento de familiaridad? ¿Es un paraíso? ¿es lo que cuentan las leyendas? — Sollozaba uno, mientras que otro, con un tono de resignación le contestaba, — Me temo que si, amigo mio. tal vez sea este nuestro hogar como cuentan las leyendas.

Tan solo llegar aqui se le podría considerar un milagro. Eramos una expedición encargada de verificar la habitabilidad de la zona, pero solo conseguimos llegar 2 de las 5 naves , y al aterrizar, nos separamos cada una por zonas desconocidas, terminando incomunicados y sin transporte.

El grupo que nos envió, estaba desesperado y asumen, que en cierto tiempo nadie sobrevivirá al no haber logrado colonizar alguna zona habitable en tan largo tiempo de exploración.

Ya calmadas nuestras necesidades y animos, continuamos un poco más, pero se puso oscuro.

Nuestros aparatos nos advirtieron de que, aunque es un ciclo normal y natural, lo mejor seria buscar refugio

Sin la menor idea de que se refiere con refugio, solo avanzamos hasta una gran estructura que se erguía a lo lejos, formada tan solo por árboles y demás vegetación,pero de un tono más claro que el resto que la rodeaba.

Era cálido con respecto al exterior, y una tenue luz iluminaba desde lo alto de la estructura.

Debido al agotamiento por la expedición y las emociones intensas, no tuvimos problemas para dormir, directamente en el suelo y con la única compañía conocida , de las estrellas que adornaban el vacío.


Bueh, este es un relato viejo, tanto como que lo escribí en el 2014 y no lo he revisado desde entonces, lo revivo realmente porque sí.

Taller de #escritura nº25. Móntame una escena: la maldición (850 palabras)

“Llegara el día y el día será, cuando lo que una vez fue suelo, en el fondo yacerá.

Desolado e invisible yacerá.

El mar romperá sus barreras, pulverizara las rocas en arena fina, la desplazara y dejara donde alguna vez hubo vida, creando un desolador sepelio enorme e infame que almacenara los pecados de la humanidad.

Pero, ¿quién mejor que Gaia para acarrear el cambio?

Sus amplios campos surgirán del mar, buscando la luz del sol.

Sus enormes cordilleras desafiaran al cielo.

Pero el arenoso sepelio permanecerá como lúgubre recuerdo de aquellos vivieron en pecado”.

— Es lo que hay, la profecía habla, pero no se cumplirá aquí, si no en aquel mundo en el que vives.

El viejo observaba las palabras aparecer en el papel, comunicándole

cosas que debían suceder en mundos ajenos, pero sucedían en el suyo

Imaginando que su amigo se preocuparía, por lo que quiso calmarlo diciendo:

— Guarda la calma, Lo veía venir, en realidad, me incomodaba lo mucho que demoraba en suceder.

Dejando de escribir, quiso beber un poco más de café, pero no pudo, su mano le pedía escribir algo más, algo que él no sabía que era, pero accedía llevar al papel.

— Creo que deberías avisar a los demás, quizá puedan salvarse, hacer algo, asegurar que alguien se salve, no creo que la erradicación sea la solución de los problemas de Gaia.

— Eso es imposible – escribió el viejo – sabes que no alcanzare a comunicarlo, la maldición de la profecía hace que los hechos se realicen con solo una hora de previsión.

Se dibujó un silencio en el papel y el viejo dejo la pluma a lado del cuenco de café para recordar cosas de su vida.

No le pesa morir por sus pecados, pues él fue uno de los más grandes pecadores.

Incluso a pesar de haber querido enmendar sus errores en aquel gran programa.

Incluso a pesar de haber salvado a aquel niño de ese mismo programa.

Su mano quería escribir un nuevo mensaje de su amigo y regresa al papel para leer sus palabras.

— Podrías escapar, aun puedes hacerlo.

— No lo creo necesario, he vivido lo suficiente y es hora de dejar el relevo a los más jóvenes. Me agradaría saber que mi hijo se encuentra bien y tendrá un lugar el nuevo mundo que desea Gaia, pero he usado las palabras equivocadas con él y ha huido despavorido sin que le pudiera decir acerca de la profecía.

— ¿Y si ampliamos un poco más la profecía? Seria grandioso saber si habrá alguien para vivir después del fin.

— Claro, ¿por qué no?

La cara del viejo parecía iluminarse al leer las nuevas palabras:

“Aun con el caos bajo el cielo, habrán hijos de la humanidad que sobrevivirán.

Engendrados por los pecados de los hombres, desconocerán a los dioses, serán como dioses y no llegaran a serlo, conseguirán la mirada de

Los cuervos, quienes horrorizados vieron morir a aquellos a quienes amaron desde sus orígenes y los llevaran al amparo de sus alas, para que sean los nuevos guardianes del mundo, con el fin de prepararlo para el regreso de aquellos que huyeron más allá del cielo”

— Habrá quienes sobrevivan…

— Eso parece, pero hay un regalo más que quiero que veas

“Los hijos desgraciados de la humanidad, buscaran comprender aquello que ya no posee esencia y serán reunidos por aquel cuyo miedo por Poseidón, le hace rey sobre él.”

Secándose las lágrimas, el viejo dejo de escribir, la felicidad lo desbordaba.

— No creo que nos quede mucho. Deberías hacer lo que debas hacer. Aunque solo fui sangre de una pluma en el papel, ha sido un placer ser su amigo.

— ¡Pero!… — El viejo lloraba al escribir — cuando muera, dejaras de vivir y el mundo que creé se encerrara en un ciclo inacabable.

— Eso no es problema, a pesar de lo difícil que fue, lo pase bien a su servicio.

Secándose las lágrimas una vez más, escribió un pedido a su amigo.

— Quiero pedir algo, cuando vuelvas a la vida, cuida a mi hijo.

— Dalo por hecho. Gracias, mi buen amigo.

El viejo se puso en marcha, cogió su libro y lo guardo en una caja de madera , que guardó en una caja de hierro aislada, cerró con llave la cual fue a dejar al lugar donde siempre la dejaba para que su hijo la localice con facilidad; debajo de la alfombra.

Al erguirse, vio una gran ola.

La profecía empezaba a tomar forma.

Ceguera

La última vez que vi al cielo, estaban el sol, la luna y las estrellas. Procedí a mirar de nuevo y no había ni el más mínimo destello.

¿Se habrán ido?

¿Estaré ciego?

No hay luz que alumbre desde el cielo. El mar ruge en silencio. La tierra repta sin perturbar el aire. No veo, simplemente no veo. No siento. Simplemente no siento.

¿Fue el cielo siempre tan distante? Navegué entre sus estrellas como quien salta agujeros en la calle. Como quien brinca en infantil juego de no pisar las líneas de la calzada.

No pocas veces salude al sol mientras paseaba con la luna sobre la blanca alfombra eterna de una galaxia espiral. No pocas veces me devolvieron el saludo después de verme pasar.

No siento mis manos. No veo mi trabajo.

¿Dónde están los muros que levanté?

¿Dónde están los imperios que construí?

Alzaba la mirada y sobre la tierra estaban mis conquistas, sobre mi cabeza el sol junto a la luna, bajo mis pies estaba mero polvo que levantaba e irritaba a la garganta de quienes dejaba atrás.

No siento mis manos. No veo nada. ¡¿Quién ha quebrado mis manos?!

No espero nada de ellos más que fuego destructor.

No espero nada de ellos más que la tierra abra su boca y los trague.

Y así, sin ver, sin oír ni sentir, deje de existir ante la obra de mis manos. El silencio me cubrió con su manto desolador hasta que alguien llego para oír lo que tengo que decir.

Y este alguien también dejo de existir, porque en realidad, nunca existió.

La historia que no veras terminar

¿A quien le importa si lo que ves es real o no? A mí no, a ti tampoco. Sé que a la luna que se cierne sobre nosotros menos, da igual mientras seamos felices, ¿no?

Puedes pensar lo que quieras de lo que digo, al fin y al cabo realmente no espero mucho de ti. No eres más que otra persona que de alguna y otra forma ha cometido el error de oírme. ¿O me dices que es de noche y se cierne la luna sobre nosotros?

No me sorprende que intentes defenderte, la luna siempre está allí, no en vano es considerada como símbolo del tiempo indefinido. Es aquello a lo que aspiran los poetas, no tanto por el romance de ser visto al mismo tiempo que la pareja deseada en una noche despejada sino más bien, por el deseo de que sus palabras, sus recuerdos, su propia existencia pudiera ser escrito en su reflejo.

La última vez que vi alguien alzar las manos estaba justamente con tu. Con miles de preocupaciones simultaneas. No, tal vez no tantas, pero si con muchas. Se detuvo una noche para mirar al cielo y buscar ese símbolo de la eternidad. Esperó hasta que salga de entre las nubes. Esperó hasta que su blanca figura se deslizara entre las sombras. Espero a que siquiera su corte de estrellas anunciara que llegaría y el sol lo sorprendió, inerte con la mirada perdida en el vacío, el eterno vacío que lo es más incluso que la misma luna.

El sol me dijo que ella es infiel. ¿Puedes creerlo? Ella solo se deja ver cuando él está cerca. Es más, solo refleja su poder, una muy pequeña parte de su poder. Y se aleja.

Entre ocultarse y aparecer ha estado bailando con la tierra durante millones de años. El sol me lo dijo.

Las vio conocerse un día, cuando los días no existían. Fue un gran abrazo que las incendió en pasión y poco a poco esta se fue apagando.

Eterna como solo ella, se ha enamorado de las estrellas tendidas en el vacío. Disimuladamente y sin mirar atrás, se va alejando despacio, muy despacio sin que la tierra se dé cuenta.

Los mares me lo cuentan. La pasión se enfrió. Las olas no llegan tan altas. Al menos no como antes.

La tierra no lo sabe. ¿Me ayudas a guardar el secreto?

Da igual si lo que ves es real o no. A  la tierra no le importa, a ti tampoco. No esperes que te diga si lo que ves es real porque yo no lo soy. Esto que te cuento lleva transcurriendo durante millones de años, tu solo duraras algo menos de cien.

Iras un día a bañarte en las menguadas olas del mar. Dormirás por la noche bajo el reflejo del sol en la luna, quien se aleja poco a poco sin mirar atrás. Sin dejarte de vigilar. Sin dejar de mirar la tierra de quien un día se enamoró y abandona despacio para que no se dé cuenta. Pero no creas que se va dejando las cosas como están.

Todo muere, ¿sabes?

Cuando el amor muera, también la vida lo hará. No habrá más nada que palpite aquí, ni tú ni yo, aunque yo no soy real, no sé tú.

El sol me lo contó, una noche cuando la luna dormía. La tierra no latía, no había amor, pero había paz. Las cosas se agitaron mucho después del encuentro de este par.  Tal vez no tanto como cuando nacieron, pero si en gran manera. Y todo volverá a ser como antes. No, el sol no dejara que vuelva a suceder. Con el tiempo se comerá a sus hijos, pero no te preocupes, no será hoy. Ni mañana, en realidad da igual, no estarás aquí para cuando suceda.

¿Vas a seguir mirando la luna? Hoy está de gala. Vestida de blanco y con un rostro resplandeciente que refleja la gloria del sol, tiene toda una corte de pequeños puntos brillantes, no tanto como ella. Están a sus espaldas pero ella se ha enamorado de ellos. Va tras ellos. Vete despidiendo ahora que puedes, no la veras marcharse.

Cuando duermas, un día que no puedas despertar. Todo habrá acabado. La luna habrá huido, la tierra habrá muerto y el sol, cansado de todo, se comerá toda evidencia de este romance. No quedara recuerdo ni de ti ni de mí, pero no te preocupes. A nadie le importa si todo esto fue real o no, todos buscan la felicidad mientras miran a la infiel, firme en el cielo, sin saber que en realidad está escapando. Al igual que el tiempo que gastaste viéndola partir.

Lo que se debe hacer, se debe hacer.

Desde que brilla otro astro junto al sol, los pobladores han dejado de preocuparse de muchas cosas.

Cada mañana despiertan y conversan animadamente. Ya no les importa realmente lo que vaya a pasar porque, independiente de lo que hagan, no podrán cambiar nada, es inevitable.

La población está encerrada en una zona montañosa, las vías de escape fueron destruidas por una fugaz inundación causada por la repentina actividad volcánica de los tres volcanes que los rodean, dos de los cuales estaban cubiertos de nieves permanentes que se derritieron y convirtieron el valle en poco más que un tazón flotando en el agua.

Las comunicaciones con el exterior se cortaron súbitamente, ya sabían que algo estaba pasando  cuando el tono de sus interlocutores resultaba cada vez más agitado pero nunca les dijeron nada. Solo cuando vieron una multitud acercarse por la ladera a pesar de la corriente, entendieron que no los agitaron para que no intenten escapar. Era simplemente el lugar más seguro del mundo.

De no ser por estos asuntos sin importancia, no habría mayor problema, Vivian en el paraíso en la tierra y no les faltaba nada. Algunos pobladores ya saltaron por el barranco mientras que los que quedaban y aún tenían ánimos de asomarse, los veían perderse en lo profundo de turbias aguas milenarias del volcán. Las cenizas se encargaron después de los respectivos enterramientos asi que no había razón para molestarse en eso.

Los agricultores vieron rápidamente rendir más sus cultivos. Con menos pobladores era más fácil hacer producir la tierra y pronto tuvieron sobreproducción. La necesidad de trabajo también se redujo.

Al medio día y como desde hace unos días, la gente del pueblo se reúne en la plaza para charlar. A veces bailan, otras cantan, no tardan en sudar debido al calor del medio día y buscan una fuente para refrescarse. Por la erupción del volcán, además de ríos de agua fresca ahora tienen fuentes termales y van con los niños a jugar allí.

Por la noche han dejado de usar lámparas para iluminar su camino. El segundo astro brilla tanto que sin duda es un gran ahorro de energía. Algunos de los estudiantes que habían vuelto antes de todos estos sucesos describían su brillo como el de una supernova y decían que tal vez tardaría semanas en disiparse. Igual, probablemente no la vean disiparse, los volcanes siguen agitados.

No hay problema, mejor así. Aunque lamentan no tener una planta termoeléctrica, no la habían necesitado ya que los geiseres que salen del suelo no estaban antes allí.

A media noche todos están reunidos, muchos cansados por jugar todo el día tan solo descansan tendidos en el suelo, otros, aun bailan al ritmo de instrumentos que no sabían que podían tocar.

Las mujeres conversan, los hombres compiten. Los niños juegan, el cielo se nubla. La supernova alumbra mientras una negra nube incandescente se traga el valle.

Al final, no se oye ninguna voz. Lo que se debía hacer, se hizo.

El suicidio digital de Gilgamesh

— ¿De qué te sorprendes, Gilgamesh?, esto es lo que es ser humano. — dijo una voz que retumbaba en la oscuridad de la noche.

— Cada minuto que pasa es un minuto perdido. Cada hora que dejas escapar te mantiene más lejos de mí. No me he ido, no volveré. No estoy lejos, ni tampoco cerca. Extiende tu mano, ya sabes que hacer, solo obedece, obedece a tus sentimientos y hazme volver.

Su voz áspera parecía desgarrar mis oídos con delicadeza, pero no lograba reconocerla. Era algo parecido a una pesadilla a media noche que ocurría siempre aquí, cuando la luna enrojecía.

No soy Gilgamesh ni sé quién soy, pero aun no puedo creer que ella se haya ido. No es posible, las probabilidades de que sucedieran eran nulas y, aun así, yo seguía mirando la roja luna mientras su áspera voz me pedía regresar.

— Tú sabes que debo regresar, tú puedes hacerme regresar. Volveremos a estar juntos otra vez. Tenemos que estar juntos de nuevo y seguir viviendo, aventurándonos, explorando tierras desconocidas, destruyendo monstruos, desafiando dioses. Ven… Enkidu te espera.

— No soy Gilgamesh, pero conozco a Enkidu.

Ella era, la más hermosa rosa del rosal, la llama roja del bosque incendiado, la roca descendiente de la ladera montañosa, el viento fuerte proveniente del mar.
No se ha ido, no necesita volver. Solo duerme, solo duerme y no ha despertado, la debo dejar dormir.

Ya hace cuatro semanas que no ha despertado.
Ya hace cinco meses que no ha despertado.
Ya hace diez años que no ha despertado.

— ¿Qué esperas? Obedece, hazme volver, ¿acaso no me quieres junto a ti? Yo seré tu eterna compañera, nos aventuraremos a remotas islas, conoceremos a milenarios ancianos, robaremos su sabiduría, su juventud, sus tesoros y poder, su longevidad y poderío. Seremos los reyes de un nuevo mundo, Gobernaremos por sobre el bien y el mal, solo tienes que desearlo, solo tienes que hacerlo real ¡Déjame volver de una vez por todas! ¡Me necesitas!

Es una voz áspera de media noche, el asco del ocaso al morir el sol. ¿Quién eres y que esperas de mí? ¡Déjame en paz! Ella duerme, el viento es lo mismo que su respiración. El sol es, lo mismo que su calor. El mar es, lo mismo que su sudor.

¿Qué esperas de mí? ¡Ella no necesita volver!

Ella duerme, no, descansa, en cualquier momento despertará, vendrá junto a mí. Seremos como fueron Gilgamesh y Enkidu, invencibles, rebeldes, aventureros, conquistaremos el mundo…

¡No!

Ella no necesita ninguna aventura ahora, ¿no ves que solo está durmiendo?

Esa áspera voz.
Esa amarga voz.
La luna roja y el sol asomándose al amanecer.
Se parece, pero no es…

— ¿Crees que puedes seguir así? Seremos uno y dos a la vez. ¿Crees que el sol asomará con solo esperar? Soy el tiempo y el espacio, el fuego de los caídos, la roca que rueda ladera abajo. Nadie me puede detener, nadie puede interponerse a mí, pero tú, solo tienes que desearlo, ¡tienes que obedecer! Déjame volver, ¡déjame volver de una vez!

Los arboles sangran, la luna sigue su camino, el sol asomándose por el horizonte y las montañas disolviéndose hasta volverse llanuras.

Ella duerme, ¿no lo ves? Solo duerme, ¡déjame en paz!
Solo voy a indagar en su mundo de sueños, deseo estar junto a ella y eso haré.

Es mi deseo y voluntad.
Es mi amor y sinceridad.
¡El mundo necesita sol y un incendio!
¡El mundo necesita lluvia e inundaciones!
El mundo necesita de ti…

Yo te necesito…

¿Crees que puedas venir?

Creare un nuevo mundo, te despertaré y viviremos miles de aventuras como antaño.
Te arrancare de las garras de Morfeo y conquistaremos tierras lejanas.
Mataremos monstruos aterradores.
Venceremos a la mismísima muerte y, cuando los dioses se interpongan en nuestro camino, también barreremos con ellos.

Mira, Un nuevo cielo y una nueva tierra, solo para ti.
El horizonte se expande hasta el infinito, El sol no tiene por donde escapar.
El cielo es una cúpula enorme donde podrá jugar con la luna y engendrar miles de estrellas.
Tendrán aventuras y contaran historias. Historias sobre mí.

Sobre ti

Sobre Gilgamesh y Enkidu.

Sobre los conquistadores de la realidad que acabaron con el mandato de los dioses y desafiaron a Morfeo.

A Hades.
A Thanatos.
A Hipnos.

Dime, Enkidu, ¿Te gusta el nuevo mundo?

¿Es lo que esperabas?

— Abre los ojos, ve la eternidad. Siente las estrellas. Siente la tierra.
Somos los emperadores de la realidad.
Emprenderemos miles de aventuras como antaño y tú me acompañaras.
Es lo que deseas.
Es lo que debes hacer.
Es tu libertad.
NI Hades me puede retener.

Ni Morfeo puede frenar mi avance.
¿Qué esperas? Solo tienes que desear más poder y lo tendrás, te lo daré. ¡Quiero más poder!

— Áspera voz que acaricia mi cabello ¿Qué más esperas de mí?

Ella dormía e indagué en sus sueños.
Creé el universo.
Creé la realidad.
Creé una cuna para que ella viera todo lo que he hecho por su felicidad, pero solo te encontré a ti.

¿Eres tú, mi amada Enkidu?
¿Esto es lo que eres en su interior?

¿Por qué insistes en destruirlo todo cuanto creamos?

Arden las estrellas en horrible agonía.

Lloran los ríos en seca desertificación.

Las montañas se disuelven en abismos con cada paso que das y yo, siguiendo las huellas que dejas al andar.

¿No eran aquellos verdes prados los que visitábamos en antaño?
¿No quieres volver a ellos para contemplar el sol negro de medio día?

— ¿De qué te lamentas Gilgamesh? Es tu deseo y voluntad. Es tu premio por obedecer mi voz.
Siente el viento en tu cara y destrúyelo.

Devástalo.

Acaba con su existencia.
Tienes todo cuando necesitamos para existir.

¿Qué te sorprende, Gilgamesh? Esto es lo que es la humanidad.

Un compendio extenso de odio, maldad y crueldad. El fuego mismo de la creación. Tu libertad y ahora, mi libertad.

— Áspera e irritante voz, ¿Quién eres?

Bien se yo cuan melodiosa era su voz.
Era la personificación del amor, la amistad y la humanidad.
Era la armonía del día bajo el negro sol y la roja luna.
Era el fuego que devora el bosque.
La roca que baja por la ladera.
Las entrañas sulfurosas de la tierra desbordando la caldera.

El viento sopla mis mejillas. Es cálido. Es salado.

No son tus manos lo que siento, son mis lágrimas.
Nunca junto a ti las había sentido, ¿Por qué hoy si?

¡Oscuridad y vacío! Profunda soledad.

¿Quién eres, engendro del averno?
¿Has ascendido del inframundo en lugar de ella?
Bien se yo que no duerme.
Bien se yo cuanto sufrió antes de alcanzar su final.

¿Por qué me mientes haciéndote pasar por ella?

Por tu mentira construí el universo, pero por tu verdad no lo puedo destruir.

¿Qué cruel mal te he hecho para que me hieras así?

— La esperanza y la verdad son el premio para el ignorante. ¿Qué crees que estás haciendo?
Confrontarme es inútil, es absurdo. Es sencillamente estúpido.
¡Mira! El cielo está en mis manos, pero la tierra en las tuyas.
Desaparece la realidad y la reconstruiré.
Desaparece el tiempo y lo reiniciare.
Soy el fuego rojo que consume el bosque.
Las lágrimas del cielo que arrasan en inundación.
Las ardientes entrañas de la tierra desbordando la caldera.
Y tú, tu eres solo mi compañero.
Mi deidad dual que da soporte a esta realidad.
El mundo que creaste para mí.
El mundo que no puedes destruir, porque sería destruirme a mí.
Resistirse es inútil, absurdo.

Yo soy Enkidu, tu compañera de aventuras y tu más absurda creación.

Ella murió y tú, solo sigues mis instrucciones, a pesar de saber la verdad.
Bien se yo que ella no duerme, ella ha muerto.
Me has engañado en mi fantasía, en mi negociación con la muerte.
He construido un universo completo tan solo para verla sonreír, pero tu estas en su lugar.

¿Cuánto mal quieres seguir causándome?

Este loco mundo tiene que desaparecer.

Este cruel mundo que armas y desarmas a tu antojo, a tu capricho y vanidad.
Esa florida llanura que incendiaste con la llama roja que consume el bosque.
Ese lago de aguas cristalinas que secaste con las entrañas sulfurosas de la tierra.
Este corazón palpitante que aun arde por ti…

Y lo único que puedo hacer para contenerte es desaparecer.
Iremos a visitar a los dioses que desafiamos y seremos lo mismo que ellos. ¡NADA!

Pero no todo tiene que acabar.

Dejaré la semilla del mundo para que vuelva a crecer, con la esperanza de que otro incauto no la llegue a usar mal.


Nota del autor

La idea era conseguir una historia que contenga una de las palabras o conceptos encontrados en la lista, pero yo tome unas cuantas mas.

La idea era conseguir una historia que contenga una de las palabras o conceptos encontrados en la lista, pero yo tome unas cuantas mas

Lewg

Me levante cuando todos se habían dormido, prometiendo no sorprenderme esta vez, pero falle como en todos los intentos anteriores.

Saliendo al patio de mi casa durante la noche, miré al cielo adornado por la luna blanca del cielo que adornaba la perpetua oscuridad de la noche. El silencio apenas era interrumpido por mis pasos en la grava del suelo mientras caminaba con cuidado para no interrumpirlo de ninguna forma.

Alce la mirada y al ver nada más que la luna, sentí alivio al notar que esta vez podría cumplir mi promesa, uno simplemente no puede sorprenderse del vacío, sin embargo, conforme más tiempo lo veía, mas sentía que me equivocaba.

¿Qué hay detrás de la luna? El silencio sobre la tierra no se compara al del espacio. No hay nada hecho por humanos capaz de alcanzarla, menos para ver detrás de ella y aun así, las personas aún se empeñan por bajar la luna cada noche con ya rutinarios poemas envejecidos, acompañados por versos nuevos pero insípidos.

La ciudad carecía de sus luces características como cada noche con luna blanca y mi casa no era la excepción haciendo difícil el andar sin tropezar, pero como ya era costumbre, no importa cuantos pasos de, no hay obstáculos que me hagan caer.

El tiempo continuo fluyendo, ya cerca de la media noche pensé en volver, orgulloso en parte por no haberme sorprendido tanto como es normal, pero tan pronto como vi que las manecillas de mi reloj marcar las doce, involuntariamente volví a mirar al cielo.

La estampa era fascinante. Lewg volvió a aparecer, esta vez montado en aparato que como siempre logro adecuar para sus fantasías, un bus de paredes desgastadas, seguro que lo encontró abandonado en algún lugar distante y al que reemplazo sus ruedas por sus aparatos con los cuales siempre experimentaba.

Sorprendido y ya importándome poco mi promesa, salté con todas mis fuerzas, primero alcanzando no más de diez centímetros de altura pero después de varios intentos, logrando llegar al techo de la bodega de mi casa.

Lewg seguía mirando al horizonte subido al techo del bus, dejándolo desplazarse a su voluntad lentamente, seguro con la intención de admirar el paisaje desde su invento, pero aun así, se alejaba más rápido de lo que podía saltar.

Salté con más fuerzas para llegar al techo de una casa cercana y salte aún más fuerte para subir sobre un edificio algo más lejos de mi casa. Mientras veía a Lewg empezar a sobrevolar la ciudad.

Corriendo de techo en techo iba dejando detrás mi casa pero dejo de importarme, yo quería hablar con él una vez más. Fascinarme con sus historias e inventos. Conocer lugares distantes que jamás he visto, pero seguía resultándome difícil llegar a él.

Salté una vez más con todas mis fuerzas, esta vez sin tener de objetivo un edificio sino al bus levitando entre la luna y la ciudad y mientras subía, miré abajo.

Me di cuenta de que mientras subía, la ciudad se iba encogiendo. Más bien, yo me hacía más grande, no lo es en realidad, pero pude tapar el edificio más grande con mi pulgar.

Distraído por la sensación de libertad, olvide mi objetivo primordial y estuve cerca de chocar contra la luna, pero llegue al máximo de lo que podía saltar.

Volví a mirar la ciudad. La oscuridad de la noche no la había devorado. La luz blanca de la luna le daba un aspecto plano dibujando grises siluetas contra el fondo negro que la hacían ver como un dibujo en dos dimensiones.

El viento me empujaba lento pero seguro en diferentes direcciones y pude ver diversos ángulos. De nuevo alce mi pulgar y esta vez pude tapar toda la ciudad.

Agitando los brazos trate de subir un poco más. Para poder saltar necesitaba un apoyo, pero era imposible. La luna arriba, la tierra abajo, el vacío del cielo me resultaba insignificante comparado con el vacío del aire en el que flotaba.

Vi mi reloj marcando las tres de la noche. La luna blanca está cerca de esconderse y yo, no logre cumplir mi promesa ni alcance a Lewg, igual que siempre. Sentí la desesperación de no tener nada donde poner mis pies y un nudo en la garganta me recordaba mi fracaso.

Acurrucado y a merced del viento, miré al cielo y trate de tapar la luna con mi pulgar, pero tan cerca era imposible.

¿Qué está más vacío? ¿El cielo? ¿La tierra? ¿El viento?

Pensando en estas cosas mis pies sintieron algo donde apoyarse.

Tras un breve sonido metálico mis pies se hundieron un poco en la carcasa de latón del bus de Lewg, quien, sin mirar atrás tan solo dijo “¿Qué buscabas esta vez?

No respondí, solo me senté donde aterricé y me quede en silencio hasta que me llamo diciendo “Ven, desde aquí se puede ver mejor”

Sentados al frente del bus, vi como la ciudad volvía a crecer y yo volvía a encogerme.

La luna se encogió hasta que pude volver a taparla con mi pulgar, los techos volvían a resultarme familiares y mi casa se divisaba entre los tonos grises de la noche.

Llegamos exactamente hasta el mismo lugar donde lo vi a media noche y antes de bajarme me preguntó “¿Por qué no haces un bus igual? También podrás ver la ciudad desde arriba. Hay lugar para todos en el cielo”.

Me despedí del desde mi patio y lo vi alejarse al tiempo que la luna se escondía en el horizonte. Mientras entraba a mi casa tratando de no despertar a nadie, recordaba el motor anti gravitatorio que mantenía levitando al bus.

Lewg siempre prueba sus inventos por la noche de luna blanca y algún día haré lo mismo también.


Relato para el reto Blogger del grupo Deus Ex Machina consistente en escribir sobre la imagen adjunta.

Este relato ademas es una transcripción de un sueño que tuve anoche, siendo las dos ultimas lineas lo que tuve que llenar pues, me desperté antes de ver el final.

El Último y el Primero

Negándose a dejar sus raíces y sabiéndose desconocedor de ellas, comenzó un largo ritual por tratar de recuperar aquello que fue olvidado por generaciones gracias al avance.

Al borde de la singularidad, aún se negaba a dejarse arrastrar por la tecnología.

La humanidad ya había logrado alcanzar la singularidad que tanto temieron, pero sus resultados no fueron tan desastrosos como esperaban, más bien, consiguieron reducir su huella ecológica gracias a inteligencias artificiales avanzadas capaces de calcular el rendimiento de una tecnología en tiempo real.

Los procesos manuales poco a poco fueron reemplazados por máquinas sin sentimientos y pronto empresas familiares se vieron en la necesidad de cerrar por su falta de eficiencia, ya ni los sentimientos eran capaces de sostener una industria obsoleta en un mundo de consumo inmediato, siendo estas absorbidas para aprovechar su nombre más que sus recursos.

Marcos, joven como era, miraba horrorizado los avances de la humanidad desde un muy moderno dispositivo que le permite consultar cualquier información en tiempo real y, envuelto en una cruzada ideológica, se adentró en tierras desconocidas, áreas naturales que comenzaban a ser repobladas por la naturaleza dada la baja natalidad humana y el incremento de rendimiento de las tecnologías existentes.

La naturaleza lo recibió con los brazos abiertos tratando de integrarlo de inmediato al ciclo de vida y pronto Marcos entendió que sus ideales serían difíciles de cumplir.

Equipado de la tecnología que había traído de la civilización para sobrevivir, logró adaptarse al nuevo entorno y busco redescubrir antiguas técnicas olvidadas; su mayor reto fue encender fuego.

Los humanos desde hace mucho habían dejado de lado la necesidad del ingenio de supervivencia que necesitaron sus antepasados y Marcos no era la excepción.

Noche tras noche lamentaba su incapacidad ante una llama iniciada con un dispositivo láser de energía aparentemente inagotable cuyo origen desconocia.

A pesar de que su organismo estaba modificado para rendir en condiciones de abstinencia, quiso descubrir la forma de hacer pan.

Perdido en una zona boscosa, no logro encontrar ninguna planta gramínea y dificilmente lograria encontrar el trigo de sus libros pues, desde que se dejó de cultivar, esta planta volvió a su forma silvestre.

Amparado por la tecnología que despreciaba, cada noche se le hacía eterna.

En su orgullo desactivó el soporte emocional que se dotaba a cada persona al nacer y la inteligencia artificial que lo acompañaba era incapaz de hablarle, aun asi, siempre junto a él, mantenía los pocos sistemas disponibles en línea para mantener una barrera entre lo natural y lo humano, manteniéndolo a salvo.

El silencio de la noche era frecuentemente roto por los ruidos de animales en sus actividades rutinarias, pero Marcos extrañaba el contacto humano.

Perdido y alejado de la sociedad, perdió la noción del tiempo, también perdiendo el interés por mantener la cuenta de los días y las noches.

Los sistemas de soporte vital se encontraban en óptimo estado, pero Marcos ya no era el mismo.

Al borde de la locura comenzaba a oír voces familiares que lo llamaban de nuevo al amparo de la sociedad, mientras otras lo arrastraban a volver al ciclo de la vida.

Instintos aterradores invadían su mente a intervalos irregulares, horrorizandolo cada vez que sucedía.

Matar, cazar, reproducirse y sobrevivir.

Harto y frustrado por fallar su misión, activó por completo sus soportes y se dispuso a volver con las manos vacías pero llenas de cicatrices. Apenas aprendió a hacer fuego con unas ramitas.

Guiado por su soporte emocional, quien mantenía el mismo silencio que le acompañó durante su misión, parecía desviarlo de vez en cuando, pero le parecía extraño.

Deteniéndose en seco, le preguntó

—  ¿Que haces? quiero regresar, he fallado.

No hubo respuesta.

los indicadores parecían guiarlo hacia los humanos pero la naturaleza no cedía. Había recuperado tanto de sus territorios que era imposible encontrar evidencia de actividad humana.

— ¡Responde! quiero regresar — gritó irritado

— Lo siento, no hay donde regresar.

Desconcertado por su respuesta, apresuró el paso, ignorando las ambiguas órdenes del sistema de guia.

Su sistema de soporte parecía inquieto mostrando cada vez mas guia ambiguas. y finalmente tomó la iniciativa.

— Detente, no hay donde regresar. Vuelve a tu misión, debes seguir intentándolo, no te rindas.

Sin prestar mayor atención Marcos corrió buscando rastros de civilización hasta que encontró algunos fragmentos de concreto.

Los sistemas de guia finalmente dieron una dirección concreta. Justo al frente había casi completamente consumida por la hierba, una enorme estructura custodiada por máquinas.

— Lo siento, no tienes a donde regresar. Esta es la tumba de la humanidad. Al igual que tu, se sintieron desnaturalizados y presas de una anhedonia crónica, decidieron fusionar sus conciencias en una sola mediante tecnología.

Lo siento, no hay donde regresar, eres el último de los humanos y el primero en regresar.


Este relato esta diseñado para cumplir el reto del grupo Deus Ex Machina :

Hola a todos, voy a proponerles el reto de la semana:

Deben escuchar la canción que les comparto en esta publicación y en base a ella y a las sensaciones que tuvieron mientras escuchaban, deben escribir un relato. Puede ser de cualquier género y de la cantidad de palabras que ustedes quieran. Free your creativity.

ACTUALIZACIÓN:
Hagan un análisis de su propio relato, estableciendo su idea, el contexto en que desarrollaron la misma y lo que sintieron mientras lo hacían. Pónganlo en la publicación en el grupo junto al link del relato.

https://www.youtube.com/attribution_link?a=dJOj4e68C54&u=%2Fwatch%3Fv%3DpfA5UqEU_80%26feature%3Dshare

Adjunto mi análisis del vídeo en el que se basa el reto:

Acorde al registro sonoro, puedo oír a un solo intérprete, tal vez alguno que otro sonido de fondo que apenas difiere de la soledad que transmite la canción.

Frecuentemente hay largos periodos de silencio y tonos bajos, como meditando en alguna situación que no ha de volver rematados por el retorno de altos tonos que suenan como un súbito regreso a la realidad y un enfrentamiento ante lo inevitable.

Es de destacar que haya un ciclo que se repite al menos tres veces, con su alternancia entre bajo y alto, lo cual prolonga una tonada cuya duración podría ser de menos de medio minuto pero llega hasta más de dos minutos lo cual da una sensación de soledad, olvido y nostalgia prolongada, inevitable e irreductible.

Carencias de la infancia

Tras largas jornadas vividas, la vida de la anciana se le antojaba eterna, fastidiosa y agotadora.

El prolongado trabajo que ejerció para sobrevivir, comenzaba a pasarle factura en forma de muchas dolencias, especialmente una que afectaba a su pierna derecha desde algunas semanas y que resentía con el frio clima que estaba en curso.

Sus temblorosas piernas no son ni la sombra de lo que fueron en el pasado, pero le sirven para poder seguir luchando por sobrevivir mediante la venta de pan amasado.

Como cada día de la semana, se despertó muy temprano para preparar el pan. Sus fuerzas se acababan con cada lote de masa que llevaba al horno y para cuando salía, aun en ausencia del sol, ya estaba extenuada.

El frio de la mañana era acompañado por una densa niebla que apenas difería de sus cataratas, pero no podía darse el lujo de descansar. Nunca pudo dárselo. Su precaria situación apenas le da para comer y no puede acceder a tratamientos para sus dolencias.

Tomó su camino como lo hacía siempre. La pierna le dolía por el frio que atravesaba sus huesos pero fue calmando conforme entraba en calor al caminar.

El sol asomaba por el horizonte pero quedaba cubierto por las montañas y nubes que rodeaban el puente enterrado entre las sombras de la niebla y tenía que pasar. Poco transitado, esa mañana se encontraba totalmente vacío, en silencio y a oscuras. Cada tabla que lo conformaba crujía bajo el peso del carrito que empujaba para llevar el pan a la ciudad.

En la noche había llovido así que estaba algo resbaloso por la fina capa de hielo que se había formado. Empujar el carrito no resultaba tan difícil si lo hacía bien y el esfuerzo le daba el calor necesario para aguantar el dolor de sus huesos.

La niebla la acompañaba a cada paso que daba. El silencio roto por ratos ante su paso daba lugar a multitudes de recuerdos. Libros de infancia, delirios de juventud. La oscuridad campaba mientras las montañas retenían al sol.

De niña leía cuanto caiga en sus manos. Los viajes épicos le fascinaban, las aventuras de héroes griegos y exploradores famosos alimentaban su imaginación, sin embargo, los peligros que afrontaban estos, le daban miedo.

Despertó súbitamente de sus fantasías ante un mal paso que le hizo doler su pierna. El calor del movimiento se disipaba rápidamente ante el abrazo de la niebla, pero el peso de su carrito la hizo detenerse.

A sus espaldas la nada.

Frente a ella, nada.

El puente, engullido por la niebla, era difícil de transitar. Cada paso nuevo que daba le provocaba inquietud y el blanco infinito a sus espaldas le recordaba  al mar fundiéndose con el cielo en el horizonte de los libros que leía.

Sintió entonces el miedo de los exploradores que alguna vez admiró. La incertidumbre se incrementaba cada que se detenía a descansar. El silencio la acosaba con ilusiones cada vez más aterradoras.

Su corazón latía frenético ante horribles monstruos escondidos en la niebla. De su infancia llegaba solo miedo el miedo a la soledad que siempre la acompaño y, dejando su carrito abandonado, corrió desesperada buscando escapar de sus terrores.

A paso veloz pero torpe, su pierna se quejaba pero no le importó. Solo un fuerte dolor en el pecho detuvo su escape, a centímetros de la salida del puente y cayó lamentando no haber recordado a nadie que le inspirara seguridad en su vida.

Cuando la neblina despejó, la anciana yacía inerte en el suelo tal y como vivió. Sola.


relato fanfiqueado de noceano en su blog